Día 4: Palas de Rei – Arzúa (a pie)

Esta es una etapa larga, 28 kilómetros, que parecen pocos, pero son muchos, creednos.

Nos levantamos a la misma hora de siempre, en torno a las 5:30, después de haber dormido bastante bien en la pensión en la que nos quedamos. Mereció la pena gastarse un poco más para poder descansar, sin tener que despertar con el ruido de la gente.

Siempre que salimos de los pueblos, nos cuesta encontrar la ruta, y al ser de noche, más todavía. En esta ocasión no iba a ser menos, y tuvimos que rectificar una vez la ruta tomada, pero sin males mayores.

A partir de ahí, todo bajada y entrada en un bosque. Empezamos con un buen ritmo, sabiendo que la etapa iba a ser dura, teníamos que aprovechar las horas frescas para avanzar, ya que si bien no hacía mucho calor normalmente, el sol pegaba bastante (de hecho Diego, sin importar el que se echara crema factor 30, siempre acababa con los brazos quemados).

Los expertos dicen que pasada el cuarto día, el dolor no importa y que el cuerpo se acostumbra a ello. Y no sabemos si era por ser la cuarta etapa y la más larga, pero pronto empezamos a notar que iba a ser un día largo.

Llegamos a Arzúa a las 15:00, después de parar bastante a menudo para beber agua y descansar un poco. De hecho, casi siempre nos encontrábamos con unos de Elche que conocimos en Sarria, y se debían pensar que nosotros hacíamos el camino de Santiago por los bares, jaja. El albergue de Arzúa, bastante pequeño, se llenó muy pronto, y lógicamente al llegar tan tarde, no teníamos cama. Al enterarnos de dónde estaba el polideportivo y de que abrían a las 16:30 (novedad, dado que en los anteriores pueblos solían abrir a las 19:00 como pronto), optamos por comer en un sitio en frente del albergue. El pulpo y el queso de Arzúa que nos metimos pal cuerpo, acompañado de una ensalada mixta riquísima y de una cerveza fresca con limón, hizo que nos olvidáramos de todo el dolor que teníamos. Hasta que nos tuvimos que levantar de la mesa. De verdad, es doloroso. Después de una buena caminata, todos los músculos se agarrotan y algo tan sencillo como levantarse de una mesa se convierte en una gesta comparable a las de Cid Campeador. Vale, igual exageramos un poco, pero creednos, es duro.

Con el estómago llego, y las mochilas también, que parecía que su peso había aumentado considerablemente, o al menos así lo percibíamos, nos dirigimos hacia el polideportivo. Aquí tenemos otra pregunta abierta para los ayuntamientos de los pueblos: señores nuestros, ¿no pueden poner el polideportivo más cerca del albergue? O si lo prefieren, ¿no pueden poner el albergue más cerca del polideportivo? Sería un detalle, porque tengan en cuenta lo siguiente: el que va al polideportivo a dormir en lugar de al albergue suele ser porque ha tardado más de la cuenta en llegar a su pueblo, y, generalmente, si lo ha hecho es porque ya está bastante cansado. Siguiendo esta línea de pensamiento, sería lógico pensar que el hacerles andar más de un kilómetro para llegar al polideportivo no les sentará muy bien. En fin, ahí queda dicho.

Llegamos al polideportivo y tuvimos que esperar un poco, pero al menos en un cesped a la sombra. Ahí conocimos a una señora que con 77 años estaba haciendo el camino. Su hijo y nuera le acompañaban, y más adelante pudimos ver que su hijo era otro héroe, porque tiraba de ella cuando no podía más. Aún así, quien pudiera encontrarse como esta señora a esa edad. Impresionante.

Una vez dentro del polideportivo, nos pegamos una ducha con agua hirviendo. No fue decisión propia, de verdad, pero parece ser que la caldera o da agua hirviendo o no se queda a gusto. ¿Y quiénes somos nosotros para ir en contra de los deseos de una caldera? A los que dudan sobre si es peor o mejor ducharse con agua fría les podemos confirmar lo siguiente: ducharse con agua fría es duro, sí. Pero al menos no quedan marcas, y los músculos lo agradecen (el frío es un anti-inflamatorio natural).

Después de la ducha (por llamarla de alguna manera), fuimos al pueblo a por algo de comer y a la cama (perdón, colchoneta).

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Ya estamos en Santiago de Compostela

Sí, ya hemos llegado. ¡¡Agotados!! El despertarse a las 5 a de la mañana los últimos días ha sido matador, pero ha merecido la pena.

Sabemos que os debemos el resto de las etapas, así que en breve las iremos publicando. ¡Gracias por estar ahí!

¡Saludos!

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Día 4: Palas de Rei – Arzúa (a pie)

Hoy, igual que ayer, estamos agotados. Tenemos la base del post preparada, pero nos falta documentar con fotos y demás. Mañana lo publicamos, prometido.

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Día 3: Portomarín – Palas de Rei (a pie)

Con un día de retraso publicamos el post, pero que es que estábamos agotados…

Saliendo de Portomarín, nos encontramos con esta estampa:

Cruzamos el rio Miño en un puente metálico, estrecho, y que parecía que tenía unos cuantos años. No sabíamos si pasar corriendo para estar el mínimo tiempo posible, o despacio para que no notara nuestro peso. Poco después nos adentramos en un bosque del que tardamos bastante en salir, lo que hacía muy interesante las vistas de los árboles, con paisajes muy diferentes a los de otros días, que mezclaban la niebla con la claridad. Algo curioso de ver.

Pasamos por distintas aldeas, cada una con su encanto. Nos recordaba a nuestra infancia en Cantabria (Olga) y en Suiza (Diego), con sus granjas y su maquinaria:


Los pollitos nos recordó que hace tiempo tuvimos un par en casa, uno murió al la semana, pero el otro se hizo grandote y acabamos dándolo a una tienda.

Había bebevederos y lavaderos antiguos, al salir de los pueblos. Tenían agua, pero daba cierto reparo el siquiera pensar en beberla, y algunos ponía que su salubridad no estaba garantizada. Y más, si ves que los caballos beben ahí:

A eso de las 14:30, llegamos a Palas del Rey, y como estábamos agotados, decidimos coger una pensión. No tenían mucho donde elegir, y al final tocó una cama en un cuarto interior, con dos ventanitas que se comunicaban con las habitaciones laterales y sin ninguna ventana al exterior. Al menos estaba limpio, tenían ducha en un baño que parecía de los 80 pero que se reformó en los 90. La habitación era de tipo “Cuéntame”, lleno de armarios, cuya proporción no era acorde al tamaño de la habitación:

Como teníamos que lavar ropa, buscamos una lavandería, en un albergue al lado del ayuntamiento, que te cobraba 4 Euros por lavado y otros 4 por secado. Caro, pero nos ahorró mucho tiempo.

Y desde aquí queremos hacer una observación acerca de algunos camareros que hay en algunos pueblos de Galicia: la simpatía les cuesta, aunque imaginamos que es por cansancio con tanto peregrino que viene y que va, y que tampoco es su negocio, porque los dueños suelen ser majos. Pero es que algunas camareras, se lían hasta para darte la cuenta, alegando con entiende la letra (cuando curiosamente era su propia letra), cuando sólo había dos mesas atendidas por ella. Pero en fin, imaginamos que será debido al ritmo distinto que se lleva. A esta chica en una ciudad grande, se la comen.

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Día 2: Sarria – Portomarín (a pie)

Nota: Este post lo escribimos ayer, pero tuvimos muchos problemas para subir todas las fotos, y se nos hizo tarde. Así que aquí lo tenéis :)

Empezamos el día despertando a las 3:00, a las 3:30, a las 4:00, a las 5:00 (aquí se ve que nuestro cuerpo se dio cuenta de que no merecía la pena despertarse cada 30 minutos). Pero a las 5:30 ya tuvimos que levantarnos, todo porque un amable peregrino quiso compartir con todos nosotros, mientras él/ella estaba en el baño, su tono de despertador, que la verdad me gustaba, pero que sonara cada tres ó cuatro minutos (todos sabéis que a esas horas el tiempo es relativo) no ayuda. Todo el mundo se estaba acordando de la familia al completo del susodicho, y dichos recuerdos eran manisfestados con un ligero murmullo. Os dejamos que imaginéis lo que decían.

Con todo, salimos a las 6:15, habiendo desayunado en el exterior del polideportivo (los deayunos los compramos en el supermercado del pueblo el día anterior). Para salir de Sarria, teníamos que entrar en el pueblo en sí, y no encontramos con el monasterio:

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La ruta comienza, una vez que se ha salido del pueblo, con una cuesta abajo importante (teniendo en cuenta que para salir del pueblo es todo cuesta arriba, pues tiene sentido), lo que ya hace que sufras un poco. Pero al ser pronto por la mañana, no se nota demasiado. Al poco de andar, ya llegas a las primeras aldeas, que hay unas cuantas, todas con su vacas, gallinas, los gallos cacareando, etc.

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Hicimos parada en una cafetería para hacer nuestro segundo desayuno, ya que el desgaste energético era alto. Aquí coincidimos con una pandilla de porreros, que llevaban unas ganas (y eso que eran las 8:30 de la mañana), y ya estaban con chupitos. Imaginaos como debieron de llegar. Lo bueno que veo de eso es que es mucho más efectivo que la farmacia: ir pedo/borracho/colocado (póngase la que proceda) es mucho que ir a la farmacia.

Es curioso los contrastes que te encuentras en algunas zonas del camino, en los que tan pronto te encuentras un pajar medio derruido como una máquina de Coca-Cola:

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Nos hemos cruzado con muchos ciclistas, incluso un grupo de Aranjuez, que seguramente lleguen mañana a Santiago (es lo que tiene ir en bici). Aunque apuesto a que más de uno a tenido que ir con la bici a cuestas, porque había tramos con muchas piedras y cuestas.

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Nos hemos vuelto a encontrar a la tinerfeña, que por cierto seguimos sin saber su nombre, y también hemos conocido a unos alicantinos que empezaban desde Sarria, con lo que pudimos ser transmisores de los consejos que nos dio la tinerfeña. De esto trata el Camino, ¿no?

Trucos nuevos, por si os animáis a hacer el Camino o una marcha larga:

  • Bajar una pendiente muy pronunciada: en zigzag, de manera que realmente bajas suavizando la inclinación.
  • Subir escaleras: dejando el talón fuera a la hora de pisar en cada peldaño, y procurando no pisar mucho con la parte delantera del pie. Relaja mucho gemelo y abductores.
  • Subir cuestas: lo mejor, confirmado, dos palos/bastones, uno en cada mano y pasos cortos. Es increíble lo que puedes llegar a descargar las piernas haciendo fuerza con los brazos, a modo de muletas, pero alternas.

Otra cosa que hemos visto es que la felicidad se ve hasta en las piedras:

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Y hablemos un poco de Ty, que es el que mejor se lo está pasando. Ha estado siempre en una mochila, sentadito, viendo todo el panorama, y encima nos pide que paremos para descansar:

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Por primera vez, pasaremos la noche en un albergue municipal. Son 5 Euros y la ventaja que ofrecen con respecto al polideportivo es que puedes dejar la mochila y ducharte casi según llegas (abren a las 13:00 horas, mientras que el polideportivo es a las 19:00). Ya os contaremos la experiencia mañana. De momento, os dejamos la foto del albergue y de Ty en su cama:

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Ah, sobre las ampollas de Diego: hoy hemos ido al centro de salud del pueblo, para confirmar que iban bien. Está todo muy organizado, con atención al peregrino malherido desde las 13:00 hasta las 19:00, todo gratuito y sin siquiera tomar datos. Y muy majos además.

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Día 2: Sarria – Portomarín (a pie)

Tendrá que ser mañana, porque el subir fotos cuesta… Mil perdones. Pero estamos bien ;)

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Día 1: Triacastela – Sarriá (a pie)

Primera etapa. Y primeras heridas de guerra.

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Mira que Diego se puso vaselina por todo el pie (planta, entre los dedos, …). Pero justo se dejó la parte exterior de justo debajo del tobillo, y ahí es justo donde salieron dos ampollas, igualitas, casi como gemelas. Lo curioso es que hemos llegado muy bien a Sarriá, hemos una vez larga y un par corto para beber agua y poco más. La vez larga hemos parado en un bar llamado Bar do Franco, donde hemos ido al baño y nos hemos echado crema protectora. Aún así, como Diego no se echó crema el primer día al llegar a Triacastela, se ha quemado los antebrazos, que, según palabras textuales de Olga, parecen berenjenas.

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Quitando eso, no estamos tan mal. Tenemos el desgaste físico esperado (que no deseado) y hemos llevado bien la mochila. Hemos salido esta mañana a las 7:15, con la fresca. Después de andar un rato, hemos estado un rato con una tinerfenia que venía desde León, pedazo de caminata, y nos ha dado un par de trucos interesantes: el primero, mejor llevar dos palos de apoyo en lugar de uno, y es cierto que se nota; el segundo, tomar ibuprofeno aunque no nos duela nada. Ella decía que tomáramos tres al día, lo que nos parece una barbaridad, porque si hay inflamación, es porque hay una lesión, y si la escondes, igual acabas hasta peor. De todas maneras, en ambos consejos la hemos hecho caso. Hemos comprado otro par de palos, y nos vamos a tomar una pastilla de ibuprofeno. Como no hay dos sin tres, también nos ha dicho que hay porteadores de mochilas por 7 Euros, que te la llevan de una etapa a otra y la dejan en el albergue que vayas a estar. No está nada mal si acabas muy tocado.

Al llegar a Sarriá, hemos ido a la oficina de turismo, básicamente porque todo el mundo iba ahí, pero resulta que nos ha venido bien: nos han explicado los pocos albergues privados que quedaban libres, y nos han dicho dónde estaba el municipal. Hemos llegado, no antes de subir unas escaleras como estas:

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Imaginad que andáis 20 kilómetros, que lo que más deseáis es llegar a vuestro destina para soltar la mochila que habéis cargado durante esos kilómetros, y os encontrais con esas escaleras. No hace gracia, no. Y menos gracia hace subirlas, para hacer cola en el albergue municipal y enterarte de que sólo tienen 40 camas, y tú estás el 47. ¿Sigue sin hacer gracia? Pues eso.

Peeeeero, no todo iba a ser malo. Cuando uno está que piensa que ya no queda mucho más que hacer, encuentra algo que al menos ayuda: hemos comido en un restaurante que está al lado del rio, en el que te puedes bañar (eso para los valientes, que el agua está fría de narices), con unas piscinas por si no te gusta el agua del río, y un parque con sombras para tumbarte. ¿Se puede pedir algo más? Sí, duchas. Pues estaban. Con agua caliente y todo. Y la comida muy rica, que era también muy importante. El sitio se llama Restaurante O Chanto, por si os interesa.

Después de curarnos las heridas en el parque, hemos venido al polideportivo, a esperar a que lo abrieran. En la espera, hemos conocido a unos valencianos, muy majos (bueno, uno de ellos, el otro un chulo de narices). Esto nos ha ayudado a pasar la espera de manera más amena. En cuanto han abierto, al habernos duchado en el restaurante, nos hemos ido a por algo de comida para cenar, y aquí estamos, a punto de caer rendidos.

Estamos sin batería en el iPhone y para mañana, o conseguimos un enchufe, muy cotizados, o nos quedamos sin portátil… A ver si hay suerte.

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Día 0: Madrid – Triacastela (en coche)

Empezamos la hazaña, ya sí que no hay marcha atrás.

Hoy salimos a las 8 de Madrid, destino Triacastela. Antes pasamos por la oficina para dejar la moto, que está mejor en el garaje de ahí que en el nuestro. Durante el trayecto, nada reseñable, así que me lo salto :P
Llegamos a Triacastela sobre las 13:00, y lo primero que hicimos fue buscar alojamiento, pero todo estaba completo. Ni un albergue con disponibilidad. Sólo encontrábamos pensiones, que te cobraban unos 30 Euros por habitación y baño compartido, ó 40 Euros por una habitación con baño. No es caro, pero no es el objetivo del viaje.
Nos acercamos al ayuntamiento y casi acabamos visitando al alcalde, para decirle que esto era un cachondeo (es coña), pero el caso es que le vimos y tentados estuvimos de entrar a su despacho, después de haber estado viendo como trabajaba. Al final Olga entró a otro despacho donde una señorita muy amable (y parlanchina, que no dejaba que se fuera) le indicó los albergues y posadas que había. Yo me quedé escondido. ¿El motivo? Muy sencillo: cada vez que preguntábamos en algún albergue, nos hacían el tercer gallego. ¿En qué consiste? Muy fácil, tú preguntas si hay habitación o camas, y tu interlocutor (gallego, porque sino no funciona) se te queda mirando durante unos 5 segundos, de arriba a abajo, y de abajo a arriba, y para romper el silencio, tú repites la pregunta con otras palabras por si no lo ha entendido bien, y acto seguido te dice: no, no me quedan. Con tal experiencia repetida en tres ocasiones, deduje que al ver que no teníamos pinta de haber andado mucho (gran percepción que tenían), optaban por dejar las habitaciones libres para los que de verdad las necesitaran. ¡Pero es que nosotros sí las necesitábamos!
Al final hemos acabado en el polideportivo municipal, encima de una colchoneta, que no está tan mal. Todo por 3 Euros cada uno, y hasta nos hemos podido dar una ducha, aunque creo que Olga se ha quedado sin agua caliente… Pero lo que cuenta es la intención, ¿no? :P Incluso tenemos una persona que se encarga de explicarnos las cosas y de cuidarnos (eso espero que no, que como se acerque mucho, salimos corriendo :P ).
En el polideportivo hay un grupo de italianos adolescentes, en plena eclosión hormonal, pero que les da por hacer misas. El momento divertido ha sido cuando estaban en mitad de la misa, que se hacía en el patio que da acceso a los baños/duchas, y un grupo de chavales ha salido con la toalla en la cintura y se ha quedado a ver un poco de la misa. La imagen del cura, no tenía desperdicio. También hemos conocido a unas vascas, que están haciendo el camino en bici y salieron desde Burgos. Unas máquinas las chicuelas. Son de Durango, y la verdad es que ha sido enriquecedor el conocerlas, porque nos han contado que habían perdido la documentación de una de ellas, y que todo el mundo se ha volcado a ayudarlas. Lo han comparado con lo que pasa en su ciudad de unos 25000 habitantes, y han dicho: “qué diferentes somos, estando todos tan cerca”. Unos se vuelcan por ayudarte en lo que sea sin que se lo tengas que pedir (los gallegos) y en cambio en otros sitios quizás no estamos tan dispuestos a ayudar, salvo que lo pidan, claro.
También hemos conocido a un grupo de 9 personas, familia completa y amigos (creemos), que han empezado hoy desde O Cebreiro. Para poneros en situación, la etapa O Cebreiro – Triacastela es de las más duras del camino Francés (para ir a pie). Es todo cuesta abajo, que lo que hace es reventarte los dedos los pies, los abductores y las rodillas. Resultado: una de ellas, que se le ve que no está muy en forma, ha empezado hoy, y ha acabado hoy. Mañana se irá en taxi a la siguiente parada, Sarriá, y a ver qué tal acaba.
En fin, no hay mucho más que contar. Os dejamos el link al set de Flickr. No hemos podido colocarlas ni nada, porque la conexión GPRS que tenemos no da para mucho más. A ver si mañana hay algo de UMTS.

2010_08_04_ Triacastela

Añadimos una última parte que ha ocurrido mientras escribíamos el post: una agonías ha bajado de las gradas en las que estaba para decirles a unos chicos que dejaran de tocar la guitarra (que por cierto, no lo hacían nada mal). Eran las 22:10, y el cuidador dijo que hasta las 22:30 se podía estar, pero la tía borde, que no era española, les ha pedido que dejaran de hacerlo, que todo el mundo quería dormir. Para ella el mundo eran 10 personas, porque el resto están todavía fuera. Lo mejor de todo es que no os creáis que cuando se ha vuelto a su sitio se ha puesto a dormir: no, no. Se ha puesto a buscar sus cosas como si nada. En fin, hay gente pa’ to’. Ya estoy asustado por si esta noche ronco demasiado y la tipa esta me quiere echar a la calle.

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Las mochilas

MochilasPues estas son las mochilas que llevamos. A mí me falta el aislante, pero en breve lo pondremos. Lo más importante, como veis, es que Ty está ya en su sitio, listo para venir con nosotros.

Este post, de paso, me ha servido para ver qué tardo en procesar las imágenes (que realmente sólo las recorto un poco y listo, ni toco curva de luz ni nada), en subirlas a Flickr y en ponerlas en el post. ¿Qué uso? Pues esto:

  • RawStudio para procesar el fichero RAW de la cámara. Instalado con apt-get, más sencillo no puede ser.
  • Flickr: su herramienta web es simple y funcional, tampoco quiero más.
  • Flickr Photo Album plugin para WordPress: es el mismo que uso en La Cartumba, y la verdad es que va genial. Es gratuito, aunque podéis donar con Paypal, cosa que recomiendo. Lo merece.

Y poco más. Ah, bueno, no dije que el netbook que llevamos corre con Jolicloud, que al principio era una versión retocada de Ubuntu Remix, pero que ahora al sacar la versión 1.0 definitiva, lo han capado más. Las cosas siguen, pero el interfaz cambia mucho, y el acceso a aplicaciones que no hayas instalado usando su herramienta, se complica bastante. Una pena, la verdad. A la vuelta seguramente lo acabe quitando y ponga la versión original de Ubuntu Remix.

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Información sobre el Camino de Santiago

Os dejamos algunos enlaces que hemos utilizado para obtener información y consejos sobre el Camino de Santiago:

  • Eroski Consumer: un portal con mucha información, bien estructurada y en la que podréis encontrar las etapas de todos los caminos (no sólo del francés) y más. Muy recomendable.
  • Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago: mucha información también, sobre todo acerca de qué llevar, cómo, etc. Útil.
  • Xacobeo: al ser el 2010 año Xacobeo, la Xunta ha creado una web específica para el Camino de Santiago. No sé si seguirá online al terminar el año, pero por si acaso, la dejamos. Han creado foros también, para que podáis plantear las dudas que haya o contar vuestra experiencia.

Estas son las más relevantes. Hay muchas más, pero básicamente contienen la misma información.

¡Saludos!

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